​EDITORIAL

El proyecto era y es del Espanyol, no de Rubi

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Rubi

Rubi


La espantada de Rubi del Espanyol para enrolarse en las filas del Betis ha cogido desprevenido a toda la afición espanyolista. Nadie ciertamente se lo esperaba y ha sido todo un jarro de agua fría, no hay que negarlo.


Ciertamente el técnico de Vilassar es uno de los artífices de la clasificación europea de los del RCDE Stadium, que duda cabe. Pero no es el único. Si cuando el Espanyol sufrió un aparatoso bache a mitad de temporada (tres puntos de treinta posibles) los responsables pericos hubieran actuado como lo hace cualquier club, Rubi hubiera sido cesado y seguramente el final de temporada no hubiera sido el mismo.


El proyecto es del Espanyol, no de Rubi. Que haya sido una pieza importante no quita que pueda ser sustituido con éxito por un tercero que logre los mismos o mayores éxitos. El mismo Rubi cuando hacía declaraciones en público dejaba claro que las decisiones sobre fichajes y otros temas de la plantilla también estaban en manos de otros responsables de la entidad blanquiazul, que decidían mucho más que el entrenador.


Teniendo en cuenta todo esto lo que se debería hacer ahora es acertar con la figura del nuevo entrenador para que encaje perfectamente en el proyecto del club. Debe de ser alguien con experiencia que sepa llevar una plantilla que se enfrentará a tres competiciones este curso. Los inventos en estos casos no son de recibo.


Nadie es imprescindible y en el fútbol mucho menos. Solo hay que recordar las críticas de buena parte de la afición que había recibido el futuro entrenador del Betis no hace demasiado. La línea entre el éxito o el fracaso personal es muy delgada, pero una entidad como el Espanyol debe de estar por encima de todo eso. 


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