Dejar a Eusebio hasta el final fue mortal para el Girona

Ha pesado mucho ser un equipo débil en Montilivi
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Eusebio sacristán girona

Eusebio Sacristán



La decisión de que Eusebio Sacristán no siga en el Girona ya se conocía desde el preciso instante del descenso virtual tras la derrota ante el Levante. No se había cumplido el objetivo de la permanencia en LaLiga y la lógica llevaba a su salida del club.


La pregunta es si esa decisión no debía haberse tomado antes. Los de Montilivi coquetearon dos veces con el descenso durante la temporada y la segunda vez, en las últimas jornadas, es la que a la postre le llevó al infierno de Segunda.


Los de Delfí Geli quizás debían haber cesado al técnico castellano antes, incluso aunque faltaran pocas jornadas, con la intención de que las sensaciones de su equipo cambiaran. El fútbol al final no deja de ser un estado de ánimo en muchas de sus facetas y alguien que hubiera servido como revulsivo quizás hubiera cambiado la historia. No hacer nada sí que es un error.


Ha pesado mucho ser un equipo débil en casa, lo que al final convertía todo lo logrado fuera en agua de borrajas. La dependencia en Stuani arriba tampoco ayudó mucho por la poca contribución que tuvieron jugadores como Portu y otros que hubieran mejorado las prestaciones del equipo.


Ciertamente el trabajo de Eusebio no puede compararse con el que un año antes había realizado Pablo Machín. El vallisoletano no ha sabido sacarle el jugo a una plantilla similar. Pero es que el trabajo de la directiva tampoco ha estado a la altura. 


No ganar en Montilivi desde octubre hasta final de curso les debía haber dado una pista de que algo no iba bien. Y la aproximación paulatina del equipo a la parte de abajo era otro claro síntoma de que se debía hacer algo. No se hizo y el Girona ahora está en LaLiga 1/2/3 por desidia. 


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